Ciudad de México, 16 de junio 2026.- Contratar un seguro suele verse como una decisión responsable para proteger el patrimonio y la estabilidad financiera.
Sin embargo, muchas personas adquieren una póliza sin comprender a fondo sus alcances, limitaciones y condiciones, lo que puede derivar en decepciones cuando necesitan hacer uso de ella.
Además, los seguros continúan siendo una herramienta poco valorada en México.
De acuerdo con cifras de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), alrededor de 80% de los mexicanos no los considera una estrategia fundamental para proteger su patrimonio.
A ello se suma que, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), apenas 13.9% de la población cuenta con un seguro de vida, el 11.5% tiene un seguro de automóvil y sólo el 7.5% dispone de un seguro de gastos médicos.
En este contexto, millones de familias permanecen expuestas ante eventos que podrían afectar seriamente su economía.
Para Nadia Jiménez, coach de finanzas personales, un seguro no debe verse como un gasto, sino como una herramienta para proteger el patrimonio y reducir el impacto económico que pueden generar eventos como una enfermedad, una invalidez o el fallecimiento del principal sostén de una familia.
“Muchas personas creen que un seguro es dinero perdido porque pagan y nunca lo utilizan. Sin embargo, su verdadero valor está en proteger la estabilidad financiera cuando ocurre un imprevisto. Entender sus condiciones puede marcar la diferencia entre recibir un respaldo económico o enfrentar gastos importantes con recursos propios”, explicó.
La especialista añadió que uno de los principales errores es comparar únicamente el costo de la prima sin revisar aspectos como las coberturas, exclusiones, deducibles, beneficios fiscales o la suma asegurada adecuada para el nivel de ingresos de cada persona.
Diversos indicadores muestran que una familia puede tardar hasta siete años en recuperar su estabilidad financiera tras la muerte o invalidez de su principal proveedor económico.
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Lo que casi nunca te explican antes de contratar un seguro
- Un seguro no es una inversión. Uno de los mayores motivos de insatisfacción es pensar que un seguro tiene como objetivo generar rendimientos.
Aunque algunos productos incluyen esquemas de devolución de primas o componentes de ahorro, su función principal es proteger el patrimonio y brindar estabilidad financiera ante un imprevisto.
- Existen periodos de espera. En seguros de gastos médicos, vida o enfermedades graves, algunas coberturas sólo entran en vigor después de un plazo determinado.
Conocer estos tiempos evita falsas expectativas al momento de presentar una reclamación.
- También son herramientas para la transferencia de patrimonio. Las sumas aseguradas pueden ofrecer beneficios fiscales para los beneficiarios, ya que generalmente no generan ISR al momento de cobrarse.
Además, proporcionan liquidez para enfrentar gastos sucesorios y facilitar la transmisión del patrimonio familiar.
- El costo puede aumentar con el tiempo. En algunos seguros, especialmente los de vida y gastos médicos, la prima puede incrementarse conforme avanza la edad o cambia el perfil de riesgo del asegurado.
Por ello, es recomendable integrarlos dentro de una estrategia financiera que incluya ahorro formal y un fondo de emergencia, evitando cancelaciones que también pueden representar un costo económico.
- Una reclamación puede ser rechazada. Omitir información relevante o proporcionar datos incorrectos durante la contratación puede ocasionar el rechazo de una reclamación.
Leer cuidadosamente la póliza y responder con total honestidad es fundamental para evitar problemas futuros.
- El mejor seguro no siempre es el más barato. Elegir una póliza únicamente por su precio puede resultar una decisión costosa.
Un seguro debe formar parte de una estrategia integral de finanzas personales y responder a las necesidades específicas de cada persona, ofreciendo una protección que realmente pueda utilizarse cuando sea necesaria.
Preguntas que debes hacer antes de contratar un seguro
Antes de firmar una póliza, Nadia Jiménez recomienda responder las siguientes preguntas:
- ¿Qué ingreso o patrimonio quiero proteger?
- En caso de fallecimiento o invalidez, ¿cuánto dinero necesitaría mi familia para mantener su nivel de vida?
- ¿Cuánto tendría que pagar de mi bolsillo si ocurre un siniestro?
- ¿Cómo podría cambiar el costo de mi póliza con el paso de los años?
- ¿La suma asegurada está expresada en pesos, UDIS o dólares y corresponde a mis necesidades?
- ¿Cuál es el costo financiero de cancelar la póliza o qué alternativas existen para conservarla si enfrento dificultades económicas?
- ¿Qué beneficios fiscales ofrece este producto?
Los especialistas coinciden en que el ahorro y la inversión ayudan a construir patrimonio, mientras que los seguros permiten protegerlo.
Más allá del precio o de una promoción, contratar un seguro requiere información y análisis.
Revisar sus coberturas, exclusiones y condiciones generales puede marcar la diferencia entre enfrentar un imprevisto con tranquilidad o comprometer la estabilidad financiera de toda una familia.
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