Ciudad de México, 15 de febrero 2026.- Adquirir una casa propia o el departamento ideal es una de las metas más anheladas, solo que es complejo comprar al contado.
Para dejar atrás el pago de la renta y/o a tus divertidos roomies, existen los créditos hipotecarios.
De acuerdo con la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), un crédito hipotecario es un préstamo con el que puedes adquirir, construir o remodelar una vivienda.
Eso sí: no todos los créditos son iguales.
Si ya estás pensando en dar este gran paso:
1) ¡Felicidades!
2) Respira
3) Sigue leyendo para no firmar nada con cara de “What…?”.
Desembolso inicial: el dinero que necesitas antes de mudarte
No todo empieza con la primera mensualidad.
Al contratar un crédito deberás cubrir gastos como:
- Enganche
- Avalúo
- Comisión por apertura
- Gastos de investigación
- Escrituración
En otras palabras, necesitas ahorro previo…
¿Buscas casa? Caja Popular Mexicana lanza crédito hipotecario Cofinavit para sus socios
Tasa de interés: el precio del dinero
Es el porcentaje que el banco cobra cada año por prestarte dinero.
Se expresa como porcentaje anual, pero el usuario lo paga cada mes.
En un crédito hipotecario la tasa puede ser:
- Fija: no cambia durante el plazo
- Variable: puede subir o bajar
- Variable con tope: sube, pero hasta cierto límite
- Mixta: inicia fija y después cambia.
Actualmente muchas personas buscan créditos a tasa fija, como la Hipoteca Simple Banorte, que ofrece una tasa fija anual preferencial de 9.5%, plazos de 5 a 20 años.
Además, ofrece la posibilidad de adquirir vivienda con un enganche alto, lo que puede traducirse en menos intereses y mayor control financiero desde el inicio.
Ojo: los intereses se calculan sobre lo que aún debes, no sobre el valor original de la casa.
Durante los primeros años del crédito, gran parte de los pagos que realices se destinan a los intereses.
Monto del financiamiento: cuánto te van a prestar
Las instituciones financieras prestan una proporción del valor del inmueble, normalmente entre el 70% y 80%.
Lo demás corre por tu cuenta.
Entre mayor sea tu enganche, menor será el monto financiado y pagarás menos por los intereses.
Plazo: el tiempo también cuesta
Hay plazos diversos para los créditos hipotecarios, desde 5 hasta 30 años.
La decisión no es cuánto quieres deber, sino cuánto puedes pagar mensualmente y durante cuánto tiempo sin comprometer tu estabilidad financiera.
Pide cotizaciones a diferentes plazos, sé realista, mente fría y decide sobre aquella oferta que te dé tranquilidad.
Seguros: esperamos que nunca pase, pero ¡más vale!
Tu crédito incluye seguros (normalmente):
- Seguro de vida
- Seguro de daños
- Seguro de desempleo
Van integrados en la mensualidad y te protegen tanto a ti como a tu hogar
Pagos anticipados: tu mejor aliado
Revisa con tu institución financiera si puedes hacer pagos adicionales que se abonan directo al préstamo (capital) y no a los intereses. Especialmente en los primeros años.
Esto reduce intereses y puede acortar el plazo del crédito, lo que te lleva a estar más cerca de tu sueño de tener casa propia.
Es la forma más inteligente de quitarle peso a una deuda larga.
¡Recuerda! Un crédito hipotecario no es una mensualidad. Es una decisión financiera que te ayuda a construir tú patrimonio.
Antes de firmar, infórmate, compara, pregunta y reflexiona sobre cada plazo y monto.
¡Sin miedo al éxito!
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