Ciudad de México, 25 de noviembre, 2025 – El empoderamiento financiero femenino en México sigue avanzando, con mayor inclusión, acceso al crédito y visibilidad institucional.
Sin embargo, para lograr una verdadera libertad económica se requiere cerrar brechas persistentes en igualdad de ingresos, liderazgo y acceso a herramientas digitales, especialmente en los sectores más vulnerables.
La inclusión financiera con enfoque de género no sólo transforma vidas individuales, sino que fortalece el desarrollo económico y social del país.
“La independencia económica es clave para reducir la vulnerabilidad femenina y cerrar las brechas que limitan su empoderamiento. En el tema de educación financiera, se busca que más mujeres logren autonomía financiera y se empoderen en la toma de decisiones”, mencionó Juan Manuel Ruiz, CEO de Círculo de Crédito.
Sin embargo, a pesar de los avances, aún existe una brecha salarial, y muchas mujeres enfrentan obstáculos para acceder al crédito formal, especialmente en sectores informales o rurales.
La violencia económica se traduce en retención de ingresos, destrucción de bienes o manipulación de recursos, lo que limita su capacidad de acción.
“Nuestra misión es poder apoyar a más personas para que cuenten con un historial crediticio de manera que tengan acceso al crédito y puedan crear una vida financiera sana”, comentó el directivo.
La inclusión financiera es clave para la movilidad social. Sin embargo, en México, existen grandes retos para lograr un mayor acceso a servicios financieros.
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— CEEY (@ceeymx) November 21, 2025
Comportamiento financiero y variaciones
De acuerdo con datos de Círculo de Crédito, el comportamiento financiero de las mujeres se ha mantenido estable al comparar octubre de 2024 con octubre de 2025, aunque con ligeras variaciones que revelan tendencias relevantes por generación.
En este periodo, las mujeres mantienen una participación dominante en el sistema crediticio.
Las generaciones X y Millennial concentran la mayor actividad, tanto en créditos como en consultas, lo que refleja un alto nivel de interacción con productos financieros formales.
Respecto a la tasa de retención al corriente se mantiene alta (por encima del 90%), lo que indica que la mayoría de las mujeres con créditos vigentes conservan un buen comportamiento de pago.
La tasa de regularización muestra una leve baja, mientras que la tasa de empeoramiento aumenta, especialmente en generaciones jóvenes, lo que refuerza la necesidad de estrategias de educación financiera y seguimiento personalizado para evitar que el deterioro crediticio se convierta en exclusión financiera.
En conjunto, los datos muestran que, aunque la participación femenina en el crédito formal es ligeramente mayor que la de los hombres, ambos grupos enfrentan desafíos crecientes en términos de estabilidad financiera, especialmente entre las generaciones más jóvenes.
“Los datos nos muestran que es clave impulsar la inclusión financiera con perspectiva de género, fortalecer el acceso a productos crediticios responsables, prevenir el sobreendeudamiento y consolidar el historial crediticio femenino; pero sobre todo acompañarlas con educación financiera desde etapas tempranas”, concluyó Ruiz Palmieri.
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