Ciudad de México, 17 de enero 2026. – México está viviendo un dinamismo empresarial constante pero la sobrevivencia de empresas es otro tema.
Un informe del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), señala que nacieron más de 365 mil nuevos establecimientos.
Sin embargo, el dato que realmente inquieta a cualquier emprendedor es otro, en el país, la esperanza de vida empresarial es crítica.
Cifras de BBVA Research y MetLife México revelan que 52% de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MiPyMEs) cierran antes de cumplir sus primeros dos o cinco años de operación.
Solo 14% logra superar la barrera de las décadas.
Y aunque muchos culpan a la economía, la competencia o los costos operativos, los expertos coinciden en algo mucho más simple, la mayoría de las marcas no logran conectar con las personas.
Relevancia de la identidad corporativa
Hoy, tener un logo “bonito” es irrelevante.
Lo que vende es la identidad corporativa, una arquitectura emocional capaz de generar confianza, diferenciación y recordación en un mercado donde miles de actores suenan igual.
Estudios de PwC muestran que 95% de los ejecutivos cree que la principal responsabilidad de las empresas es construir confianza, y más de 90% de consumidores y trabajadores piensa lo mismo.
Pero la confianza no se promete, se diseña.
“Una marca no existe por lo que vende, sino por lo que hace sentir. Cuando trabajamos identidad corporativa, no diseñamos logos… diseñamos percepciones. La gente compra lo que entiende, recuerda y le emociona”, afirmó Agustín Pérez, de la Escuela Superior de Diseño de Barcelona (ESDESIGN).
BBVA coincide, el branding ha incrementado su importancia en más de 40% en la última década, porque es el único motor capaz de crear conexión emocional, credibilidad y lealtad en una audiencia saturada.
Desde su experiencia formando talento creativo en ESDESIGN, Agustín Pérez explicó que una identidad corporativa realmente efectiva se sostiene en cinco fuerzas estratégicas:
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Fuerza de claridad: que tu marca sea entendida en 3 segundos.
Los usuarios no leen, escanean. Si la marca no comunica su esencia de inmediato, se pierde.
“Una marca que no se entiende rápido, simplemente no existe”, aseguró Pérez.
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Fuerza de consistencia: que todo hable el mismo idioma.
Color, tono, tipografía, experiencia digital, todo debe sincronizarse para generar memoria.
Las marcas consistentes aumentan su éxito un 20%.
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Fuerza de diferenciación: parecer único en un océano de iguales.
Con más de 365 mil nuevas empresas al año en México, lucir igual es desaparecer.
La diferenciación no es gritar, es decir algo que solo tú puedes decir.
Como señala la Asociación de Emprendedores (ASEM), no entender tu mercado y tu valor único es la razón por la cual el 67% de los negocios mexicanos no llegan a su quinto año.
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Fuerza de experiencia: que la marca se sienta, no solo se vea.
El usuario no recuerda anuncios, recuerda cómo lo hicieron sentir. Una experiencia
coherente aumenta la retención entre 25% y 95%.
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Fuerza de evolución: actualizarse sin perder esencia.
Solo las marcas que se reinventan permanecen.
“Una identidad está viva. Si no evoluciona, muere”, enfatiza el experto de ESDESIGN.
En un contexto en donde la nueva regla del mercado es que tu marca no habla, seduce, donde la confianza es una exigencia y no una aspiración, y donde miles de empresas nacen y mueren cada año, la identidad corporativa deja de ser un detalle estético para convertirse en una estrategia de crecimiento.
“En ESDESIGN vemos que la pregunta ya no es qué vendes, sino cómo te sientes. La identidad corporativa es la nueva ventaja competitiva, cuando tu marca se vuelve reconocible, coherente y emocional, empiezas a vender incluso cuando no estás hablando”, explicó Pérez.
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