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seguridad de las fragancias

Mitos y realidades sobre la seguridad de las fragancias

Ciudad de México, 25 de febrero 2026.- Quizá por la forma en que nos hacen sentir bien con nosotros mismos, por los recuerdos que evocan o por la seguridad que nos dan, o alguna otra causa personal, pero es un hecho que las fragancias se han convertido en una de las categorías de productos de cuidado personal que cuentan con mayor preferencia de los consumidores.

En México este mercado tiene un valor superior a los 44 mil millones de pesos (mdp), lo que es congruente con estudios en otras partes del mundo, como  el informe “Cultura del bienestar Esencialidad de la perfumería y la cosmética”, realizado por la Asociación Española de Perfumería y Cosmética Stanpa en conjunto con la consultora Kantar.

La investigación encontró que los perfumes se encuentran dentro de los cinco elementos básicos que no pueden faltar en la rutina diaria, así lo han confirmado 53% de los hombres y 63% de las mujeres.

¿Producto de higiene?

Curiosamente, las fragancias no son como tal un producto de higiene, lo que hace llamativo que sean tan utilizadas, a diferencia de otras categorías que cuentan con el mayor índice de uso, como la pasta de dientes y el jabón de baño que se acercan en el mismo estudio a un 90%.

Sin embargo, a pesar de su relevancia en la vida cotidiana y su aportación para el bienestar de los consumidores, las fragancias también han sido objeto de cuestionamientos y creencias que forman parte de mitos colectivos, mismos que carecen frecuentemente de sustento y comprobación técnica.

Por ello y con el fin de brindar a los consumidores información clara y confiable, respaldada por la ciencia, expertos de la Cámara Nacional de la Industria de Productos Cosméticos y del Cuidado del Hogar (CANIPEC) revisan algunos de los mitos más comunes que giran alrededor de la categoría:

Mito: “las fragancias no están reguladas”

Realidad: las fragancias productos que cuentan con un marco regulatorio y autorregulatorio muy sólido.

Su uso está sujeto a estrictas evaluaciones de seguridad basadas en evidencia científica y estándares internacionales.

Organismos como la International Fragrance Association (IFRA) y autoridades como la Food and Drug Administration (FDA) en los Estados Unidos y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) en México establecen reglas que definen concentraciones seguras y restricciones específicas para cada ingrediente, los cuales son adoptados por fabricantes a nivel mundial.

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Mito: “las fragancias son peligrosas para la salud”

Realidad: antes de llegar al mercado, cada fragancia pasa por evaluaciones técnicas rigurosas, considerando factores como dosis, frecuencia de uso y tipo de contacto (piel, inhalación o ambiente).

Las fragancias que se comercializan de manera formal, por empresas establecidas legalmente cumplen con las regulaciones, estándares de calidad y reglas de seguridad para ser aptos para su distribución y consumo.

Mito: “las fragancias son un solo ingrediente”

Realidad: una fragancia es una composición cuidadosamente formulada, integrada por múltiples ingredientes naturales y sintéticos, cada uno evaluado de forma individual y en conjunto.

Esta formulación permite lograr aromas agradables, estables y seguros, además de cumplir funciones clave como mejorar la experiencia de uso y reforzar la identidad de las marcas.

Mito: “los ingredientes naturales siempre son más seguros”

Realidad: el origen natural de un ingrediente no garantiza mayor seguridad. Tanto los ingredientes naturales como los sintéticos se someten a procesos de evaluación científica.

De hecho, algunos compuestos naturales pueden causar irritación o sensibilización si no se usan adecuadamente, mientras que alternativas sintéticas permiten mayor control, consistencia y seguridad.

Detrás de la composición de cada fragancia, interviene la ciencia y un equipo de expertos especializados en crear las combinaciones perfectas de acuerdo con las normativas vigentes.

Mito: “las fragancias solo aportan olor”

Realidad: además del aroma, influyen en el bienestar emocional, la percepción de limpieza y la experiencia sensorial de quien las usa.

Ayudan a reforzar la sensación de higiene; en cuidado personal, contribuyen a la autoestima y al bienestar diario, aspectos cada vez más valorados por los consumidores.

“La industria del cuidado personal y del hogar mantiene un compromiso permanente con la seguridad, la transparencia y la innovación responsable. A través de investigación científica continua, cumplimiento regulatorio y colaboración con autoridades y organismos internacionales, el sector trabaja para ofrecer productos seguros que respondan a las expectativas de bienestar, calidad y confianza de los consumidores”, mencionó Carlos Berzunza, presidente ejecutivo de la CANIPEC.

En un contexto donde la información circula rápidamente, separar mitos de realidades es fundamental.

Las fragancias, cuando se desarrollan y utilizan bajo estándares científicos y regulatorios sólidos, son productos seguros y esenciales que forman parte de la vida diaria de millones de personas.

En este sentido, la industria hizo un llamado a impulsar el consumo responsable en establecimientos y canales que forman parte del comercio formal, donde los productos que se ofrecen cumplen con normativas sanitarias, procesos de calidad y seguridad.

Adquirir artículos de cuidado personal y del hogar en dichos canales formales no solo garantiza mayor seguridad para el consumidor, sino que también fortalece la economía, fomenta la competencia leal y contribuye a la generación de empleo formal en el país.

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