Artesanos de Oaxaca fortalecerán sus finanzas y negocios

Preservar una tradición ancestral también puede ayudar a generar ingresos y nuevas oportunidades para quienes la mantienen viva.

Fundación Banorte, en colaboración con la UNESCO y la Secretaría de Desarrollo Económico de Oaxaca (SEDECO), impulsará una iniciativa para apoyar a artesanos de Oaxaca que conservan las prácticas bioculturales relacionadas con el Tixinda, conocido como caracol púrpura pansa (Plicopurpura columellaris).

El proyecto no sólo busca proteger este patrimonio cultural. También contempla fortalecer las capacidades financieras de las comunidades y desarrollar modelos de negocio que puedan generar mayores oportunidades económicas y de desarrollo social.

Finanzas y negocios para las comunidades

En una primera etapa participarán tintoreros, tejedoras, artesanas y artesanos de Oaxaca pertenecientes al pueblo tu’un savi (mixteco) de Pinotepa de Don Luis, localidad recientemente declarada Pueblo Púrpura.

Uno de los objetivos será fortalecer sus capacidades financieras y trabajar en modelos de negocio que ayuden a generar nuevas oportunidades a partir de las actividades que ya realizan.

La iniciativa también abordará temas de equidad de género y masculinidades responsables desde una perspectiva intercultural, con el propósito de fortalecer la participación comunitaria y hacer sostenibles los avances.

El primer paso será identificar qué necesitan

Los trabajos comenzarán el 12 de septiembre en la Casa del Pueblo de Pinotepa de Don Luis, donde se realizará un diagnóstico participativo.

Este ejercicio permitirá identificar las necesidades y oportunidades de la comunidad y, a partir de ellas, definir las acciones que se desarrollarán.

El proceso será liderado por las propias comunidades, de manera que las soluciones respondan a sus condiciones y necesidades.

Una tradición que también tiene valor económico

El patrimonio de tintoreros y tejedoras reúne conocimientos ancestrales sobre arte textil y sobre la conservación y aprovechamiento sustentable del caracol púrpura.

Una característica de esta práctica es que el pigmento se obtiene sin dañar al caracol, lo que permite conservar una tradición que forma parte de la identidad cultural de la región.

La apuesta es que preservar estos conocimientos también vaya acompañado de herramientas que permitan a las comunidades administrar mejor sus recursos y encontrar oportunidades económicas alrededor de su trabajo.

El proyecto, auspiciado por Fundación Banorte, retoma los aprendizajes de iniciativas realizadas previamente con bordadoras mayas de Yucatán y busca ampliar este modelo de preservación cultural, fortalecimiento de capacidades y generación de oportunidades económicas.