Ciudad de México, 19 de abril 2026.- El Día del Niño celebra lo únicos y creativos que son las niñas y los niños.
Cuando llega el momento de pensar en un regalo para ellos, casi siempre aparecen las mismas opciones: juguetes, dulces o videojuegos.
Pero ¿qué pasaría si este año les regalaras algo que realmente les dure toda la vida?
La educación financiera es ese superpoder invisible que los puede acompañar desde hoy hasta su vida adulta.
No se trata de números complejos ni fórmulas difíciles, sino de hábitos, práctica diaria y decisiones más conscientes.
Juan Luis Ordaz, director de Educación Financiera Banamex nos comparte una guía sencilla y práctica para que los más pequeños comiencen su camino en el mundo de las finanzas personales.
¡Conviértelos en superhéroes de las finanzas!
- Explica de dónde viene el dinero: para muchos niños el cajero automático puede parecer una caja infinita de billetes. Uno de los primeros pasos es romper esa idea.
Explícales que el dinero es:
- El resultado del esfuerzo y el trabajo
- No aparece por arte de magia
- Este entendimiento básico es clave para fomentar el valor del dinero desde temprano.
- Fomenta el hábito del ahorro con objetivos claros: ahorrar es mucho más fácil cuando tiene un propósito. Una excelente manera de empezar es dividir el ahorra en distintas metas:
- Una alcancía para una meta a largo plazo
- Otra para solventar una emergencia
- Una más para un gusto o capricho más inmediato
Así, aprenderán que no todo el dinero tiene el mismo destino.
- ¿Necesidad o deseo? Ayudar a los niños a diferenciar entre lo que necesitan y lo que desean fortalece su inteligencia emocional financiera.
Una herramienta sencilla es la “regla de las 48 horas”:
- Si quieren con entusiasmo un juguete o videojuego, pídeles que esperen dos días
- Si después de ese tiempo sigue intacto la compra puede analizarse con más calma
Este pequeño ejercicio fomenta la reflexión y reduce compras impulsivas.
Cuida la salud mental de las infancias en el regreso a clases
- Establezcan metas tangibles: Las metas se vuelven más poderosas cuando son tangibles.
Por ejemplo: si el objetivo es un viaje a la playa:
- Imprime una foto del destino
- Colócala en la alcancía o en un lugar visible
Ver las metas todos los días refuerza la constancia y mantiene viva la motivación por ahorrar.
5. Predica con el ejemplo: Los niños aprenden mucho de lo que observan y de lo que escuchan. Involúcralos en:
- Pequeñas decisiones del supermercado
- La planeación del presupuesto para algo especial
- Comparar y priorizar gastos
- Enseña la magia del interés compuesto: Ahorrar es fundamental, pero en algún punto aparece otro gran concepto; la inversión. Comprenderlo desde jóvenes puede marcar una enorme diferencia en su futuro.
- El ahorro es la semilla
- El interés es el fruto
- El interés compuesto es cuando no te comes el fruto y lo vuelves a plantar
En conclusión…
Educar financieramente a los niños no es volverlos ambiciosos o avaros; es brindarles seguridad para el futuro.
Un niño que entiende el valor del dinero será un adulto con menos estrés, mayor capacidad de ahorro e inversión y con una relación mucho más sana con su entorno económico.
¡Feliz día del niño y de la niña!
Tal vez te interese:
Riesgos y ciberseguridad en pagos digitales, ¿qué deben saber las empresas?
