Hablar de dinero con niñas y niños no significa enseñarles a invertir, usar una tarjeta de crédito o hacer un presupuesto complicado. La educación financiera para niños puede comenzar mucho antes, con decisiones tan sencillas como elegir qué comprar, cuánto guardar o esperar para alcanzar una meta.
En el marco de la Semana Nacional de Educación Financiera, Círculo de Crédito destacó que conceptos como ahorro, planeación, responsabilidad y capacidad de pago pueden enseñarse desde la infancia y convertirse en herramientas útiles para la vida adulta.
La relación con el dinero, de hecho, comienza antes de recibir el primer sueldo o contratar un producto financiero. Cada decisión cotidiana puede ayudar a desarrollar hábitos que más adelante influirán en la forma de administrar los recursos.
Los hábitos financieros comienzan antes del primer crédito
Juan Manuel Ruiz Palmieri, CEO de Círculo de Crédito, explicó que la formación financiera no debería iniciar únicamente cuando aparecen las primeras obligaciones económicas.
“Los hábitos financieros se construyen mucho antes de que una persona tenga acceso a un crédito. Enseñar desde pequeños a planear y asumir la responsabilidad de sus decisiones permite que lleguen a la vida adulta con herramientas para administrar mejor sus recursos”, señaló.
Pero ¿qué deberían aprender los niños sobre dinero?
Círculo de Crédito identifica seis lecciones básicas que pueden ayudar a desarrollar una relación más responsable con las finanzas.
1. Entender que el dinero tiene un límite
Uno de los primeros aprendizajes financieros consiste en entender que los recursos no son ilimitados.
Diferenciar entre lo que se necesita y lo que se quiere ayuda a establecer prioridades y a comprender que gastar en algo puede significar renunciar, al menos temporalmente, a otra cosa.
Este principio puede enseñarse con ejemplos cotidianos y pequeñas cantidades de dinero.
2. Pensar antes de gastar
La planeación financiera puede comenzar con preguntas sencillas: ¿cuánto dinero tengo?, ¿cuánto puedo gastar? y ¿cuánto quiero guardar?
Acostumbrarse a pensar antes de realizar una compra ayuda a desarrollar mayor control sobre el dinero y a entender la importancia de reservar una parte para otras necesidades o imprevistos.
3. Entender que las decisiones tienen consecuencias
Cumplir con los compromisos también forma parte de la educación financiera.
Aunque conceptos como préstamos o créditos llegarán más adelante, desde pequeños se puede enseñar que adquirir una responsabilidad implica cumplirla y que las decisiones tienen consecuencias.
Este aprendizaje puede aplicarse inicialmente a tareas, metas o acuerdos establecidos en casa.
4. Aprender que el crédito no es dinero extra
Cuando llegue el momento de utilizar un crédito, será importante entender que no se trata de dinero adicional o gratuito.
Un crédito es dinero prestado que debe devolverse bajo determinadas condiciones.
Por ello, desde una edad temprana puede reforzarse la idea de que antes de comprometer recursos es necesario conocer cuánto se deberá pagar, en qué plazo y si existe capacidad para cumplir con esa obligación.
Ya en la vida adulta, esto implica revisar elementos como intereses, comisiones, plazo y monto de los pagos.
5. Convertir la puntualidad en un hábito
Pagar y cumplir compromisos a tiempo es uno de los elementos básicos de una buena administración financiera.
La puntualidad puede practicarse desde situaciones cotidianas, como respetar fechas para cumplir una tarea o alcanzar una meta.
Con el tiempo, esa disciplina puede trasladarse al manejo de servicios, créditos y otros productos financieros.
6. Proteger los datos personales desde pequeños
La educación financiera para niños también debe considerar el entorno digital.
Conforme niñas, niños y adolescentes comienzan a utilizar dispositivos, videojuegos, aplicaciones o servicios en línea, también es importante enseñarles a cuidar su información personal.
No compartir datos en páginas desconocidas, evitar enlaces sospechosos y utilizar contraseñas seguras son hábitos que pueden ayudar a reducir riesgos en internet.
No se trata de convertirlos en expertos financieros
Para Ruiz Palmieri, enseñar finanzas durante la infancia no significa adelantar responsabilidades propias de los adultos.
“No se trata de que un niño se convierta en experto financiero, sino de que aprenda que sus recursos tienen límites, que las decisiones requieren planeación y que los compromisos deben cumplirse. Esos principios pueden acompañarlo cuando llegue el momento de administrar su propio dinero”, explicó.
¿Cómo enseñar educación financiera en casa?
No se necesitan grandes cantidades de dinero ni ejercicios complicados.
Una forma de comenzar puede ser fijar una pequeña meta de ahorro, asignar una cantidad determinada de dinero, comparar precios antes de comprar algo o enseñar a esperar para conseguir un producto deseado.
Por ejemplo, si un niño quiere comprar un juguete, se puede establecer cuánto cuesta, cuánto dinero tiene y cuánto tendría que guardar cada semana para alcanzar su objetivo.
Así, conceptos como ahorro, planeación y paciencia dejan de ser ideas abstractas y comienzan a formar parte de la vida cotidiana.
La educación financiera para niños puede convertirse así en una herramienta para que, cuando lleguen las primeras decisiones económicas importantes, cuenten con mejores criterios para administrar su dinero y asumir responsabilidades.
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