Generación Z en México: ¿cómo maneja su dinero y sus primeros créditos?

Conseguir el primer empleo, recibir un sueldo o tramitar una tarjeta de crédito son algunos de los primeros pasos hacia la independencia financiera. Sin embargo, para miles de jóvenes de la Generación Z en México, el desafío no solo consiste en comenzar a ganar dinero, sino en aprender a administrarlo sin quedarse en ceros al final de la quincena.

De acuerdo con datos de Círculo de Crédito, en septiembre de 2026 los integrantes de esta generación concentraron el 19.19% de los créditos activos en México, una cifra que refleja su participación en el sistema crediticio formal.

Aunque sus saldos y montos promedio se encuentran entre los más bajos frente a otras generaciones, estos primeros compromisos pueden marcar el inicio de su historial crediticio, el cual será relevante cuando busquen financiamiento para adquirir un automóvil, emprender o comprar una vivienda.

Generación Z en México: del primer sueldo a las primeras deudas

La independencia financiera no llega de un día para otro. Para algunos jóvenes comienza con un empleo formal; para otros, con trabajos independientes, emprendimientos, ventas por internet o actividades que les permiten generar sus primeros ingresos.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), durante el primer trimestre de 2025 había 30.4 millones de personas de entre 15 y 29 años en México, equivalentes al 23.3% de la población. De ellas, 15.9 millones formaban parte de la población económicamente activa, es decir, trabajaban o buscaban empleo.

Aunque este grupo de edad no corresponde exactamente a la Generación Z, las cifras ayudan a dimensionar la participación de los jóvenes en el mercado laboral.

Pero ganar dinero también significa asumir nuevas responsabilidades: pagar transporte, comida, renta, servicios y, en algunos casos, cubrir las mensualidades de un crédito.

El reto está en equilibrar los gastos indispensables con los gustos personales, sin comprometer los ingresos futuros.

¿Cuáles son los primeros productos financieros de la Generación Z?

No todos los jóvenes comienzan su vida financiera de la misma manera.

Algunos abren una cuenta de débito para recibir su sueldo, realizar transferencias y administrar sus gastos. Otros solicitan una tarjeta de crédito, financian la compra de un celular o recurren a préstamos personales.

Sin embargo, es importante conocer las diferencias entre los productos financieros.

Una tarjeta de débito permite utilizar el dinero disponible en una cuenta bancaria, mientras que una tarjeta de crédito ofrece una línea de financiamiento que deberá pagarse conforme a las condiciones contratadas.

Es decir, tener una tarjeta con un límite de crédito de 10,000 pesos no significa contar con 10,000 pesos adicionales de ingresos.

El dinero que se utiliza deberá devolverse y, dependiendo de las condiciones y la forma de pago, podría generar intereses.

Tu primer crédito puede influir en tu futuro financiero

Solicitar un crédito puede ser una oportunidad para comenzar a construir un historial, siempre que se utilice de manera responsable.

Pagar puntualmente una tarjeta, un préstamo o el financiamiento de un dispositivo, cuando estas obligaciones son reportadas a una Sociedad de Información Crediticia, permite generar antecedentes sobre el comportamiento de pago.

Por el contrario, los atrasos pueden afectar el historial crediticio y dificultar el acceso a futuros financiamientos.

Por ello, antes de contratar un crédito es importante conocer el monto total que se pagará, los intereses, las comisiones, los plazos y las fechas límite de pago.

También es fundamental distinguir entre realizar únicamente el pago mínimo de una tarjeta y cubrir el pago para no generar intereses.

“El primer crédito no tiene que ser el más grande ni el más atractivo. Lo importante es que sea adecuado para las necesidades y la capacidad de pago de cada persona. Porque una buena relación con el dinero no comienza cuando se gana mucho, sino cuando se aprende a tomar mejores decisiones con lo que se tiene”, comentó Juan Manuel Ruiz Palmieri, CEO de Círculo de Crédito.

Compras en línea y suscripciones: los gastos que pueden afectar la quincena

Los hábitos de consumo digitales también forman parte de la vida financiera de la Generación Z.

Las suscripciones a plataformas de entretenimiento, pedidos de comida, viajes por aplicación y compras en tiendas digitales pueden representar gastos frecuentes que, por separado, parecen pequeños.

Sin embargo, cuando se acumulan, pueden absorber una parte importante del ingreso disponible.

A esto se suman promociones como los meses sin intereses y los esquemas de compra ahora y paga después, que permiten adquirir productos sin desembolsar todo su costo de inmediato.

Aunque estas opciones pueden facilitar algunas compras, también generan compromisos que deberán cubrirse en las siguientes quincenas o meses.

Por ejemplo, contratar tres compras a meses sin intereses con mensualidades de 300, 400 y 500 pesos significa destinar 1,200 pesos cada mes a compromisos previamente adquiridos.

Si no se consideran dentro del presupuesto, pueden reducir el dinero disponible para otros gastos.

¿Cómo evitar quedarte sin dinero antes de la quincena?

Comenzar la vida financiera con ingresos propios implica aprender a tomar decisiones. Para evitar que las primeras deudas se conviertan en un problema, conviene adoptar algunos hábitos:

  • Haz un presupuesto. Identifica cuánto ganas, cuánto gastas y qué cantidad puedes destinar al ahorro.
  • Conoce tu capacidad de pago. Antes de contratar un crédito, revisa cuánto dinero te queda después de cubrir tus necesidades y compromisos actuales.
  • Revisa tus suscripciones. Identifica los servicios que pagas cada mes y cancela aquellos que ya no utilizas.
  • Paga puntualmente. Cumplir con tus compromisos ayuda a mantener un buen historial crediticio.
  • Construye un fondo de emergencia. Separar una cantidad de tus ingresos puede ayudarte a enfrentar imprevistos sin recurrir inmediatamente a un préstamo.

La participación de la Generación Z en el mercado crediticio mexicano muestra que cada vez más jóvenes están construyendo antecedentes dentro del sistema financiero.

Sin embargo, tener acceso al crédito no significa necesariamente contar con una buena salud financiera. La diferencia está en cómo se utiliza, cuánto cuesta y si las mensualidades pueden cubrirse sin comprometer los gastos esenciales.

Porque el objetivo de recibir el primer sueldo no debería ser únicamente llegar a la siguiente quincena, sino comenzar a construir una relación más saludable con el dinero.