Las mascotas forman parte de la vida cotidiana de millones de familias mexicanas. Y así como planeamos gastos relacionados con la vivienda, la salud, las vacaciones o las emergencias, su cuidado también puede tener un espacio dentro de nuestra planeación financiera.
No se trata solamente de considerar cuánto gastamos cada mes en alimento, vacunas o consultas veterinarias. También es importante prepararnos para eventos que no podemos anticipar, como una enfermedad, un accidente, una cirugía o una hospitalización.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE) 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), 66.4% de los hogares en México cuenta con al menos una mascota, lo que representa una población de más de 77 millones de animales domésticos, principalmente perros y gatos.
Para estos hogares, incluir las necesidades de sus mascotas dentro del presupuesto puede ayudar a cuidar su bienestar y, al mismo tiempo, proteger las finanzas familiares.
Tu mascota también puede tener un espacio en tu presupuesto
La planeación financiera no consiste únicamente en organizar los gastos que tenemos hoy. También implica anticiparnos a aquellos que podrían presentarse más adelante.
En el caso de las mascotas hay desembolsos relativamente predecibles: alimento, vacunas, desparasitación, consultas preventivas, higiene y otros cuidados cotidianos.
Pero también existen gastos extraordinarios.
Estudios de imagenología, intervenciones quirúrgicas, tratamientos oncológicos, medicamentos especializados u hospitalizaciones pueden representar desembolsos importantes y tomar por sorpresa al presupuesto familiar.
Por ello, planear financieramente el cuidado de una mascota implica considerar tanto sus gastos cotidianos como aquellos que podrían surgir ante una emergencia.
La atención veterinaria es cada vez más especializada
La medicina veterinaria también ha evolucionado. Actualmente existen diagnósticos, medicamentos y tratamientos que permiten atender padecimientos cada vez más complejos y mejorar la calidad y expectativa de vida de los animales de compañía.
Datos de Mordor Intelligence indican que este segmento representa 48.43% del mercado de salud animal en México, impulsado, entre otros factores, por una mayor demanda de diagnósticos de alta especialidad, medicamentos y servicios hospitalarios.
Para las familias, tener acceso a estos servicios amplía las posibilidades de atención de sus mascotas, pero también hace necesario prepararse financieramente para utilizarlos cuando sea necesario.
“Hoy ya no es posible entender el concepto de familia sin incluir a las mascotas. Hablamos de millones de familias multiespecie donde los vínculos afectivos son invaluables”, señaló Daniel H. Celis, subdirector de Suscripción Digital RC y Property en GMX Seguros.
El directivo destacó que una emergencia veterinaria, accidente o enfermedad no debería convertirse en un dilema entre atender la salud de la mascota y preservar la estabilidad económica del hogar.
¿Cómo prepararte para una emergencia con tu mascota?
No existe una sola estrategia. Una alternativa es crear un fondo para emergencias veterinarias y destinar periódicamente una cantidad exclusivamente para este objetivo.
El monto dependerá de las posibilidades de cada hogar y de las características de la mascota, como su edad, especie y necesidades de atención.
Otra opción son los seguros para mascotas, que permiten transferir parte del riesgo financiero asociado con determinados accidentes, enfermedades y otros eventos a cambio del pago de una prima.
En México existen alternativas como MediPet, cuyos planes tienen costos anuales aproximados de entre 1,000 y 5,000 pesos, de acuerdo con información proporcionada por la compañía.
Dependiendo del producto contratado, estos seguros pueden contemplar atención por accidentes y enfermedades, además de Responsabilidad Civil, que brinda protección ante determinados daños que la mascota pueda ocasionar a terceras personas, otros animales o sus bienes.
Antes de contratar cualquier seguro es importante revisar qué cubre, la suma asegurada, deducibles, periodos de espera, exclusiones, límites de edad y los procedimientos necesarios para recibir atención o solicitar un reembolso.
Ahorro y protección pueden complementarse
Ahorrar y contratar un seguro no necesariamente son estrategias excluyentes.
Un fondo puede utilizarse para consultas, medicamentos o emergencias menores, mientras que un seguro puede servir como respaldo frente a determinados eventos que impliquen desembolsos mayores.
Lo importante es encontrar una estrategia que se adapte al presupuesto familiar y a las necesidades de la mascota.
La clave está en no esperar a que ocurra una emergencia para preguntarse de dónde saldrá el dinero.
Si tu mascota es parte de tu familia, también puede formar parte de tus decisiones financieras. Anticipar sus gastos, reservar dinero para imprevistos y conocer las alternativas de protección disponibles puede ayudarte a cuidar de ella sin poner en riesgo otros objetivos de tu hogar.
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