El regreso a clases no sólo significa preparar mochilas, uniformes y cuadernos. Para muchas familias también representa una temporada de mayor presión para el bolsillo, especialmente cuando los gastos se concentran en unas cuantas semanas.
Y aunque los útiles escolares suelen llevarse buena parte de la atención, no son el único desembolso. Transporte, alimentación, colegiaturas, cuotas, actividades extracurriculares, libros y dispositivos tecnológicos también pueden formar parte de la cuenta.
Por eso, antes de comenzar a comprar, vale la pena hacer números y definir cuánto dinero realmente puedes destinar a este regreso a las aulas.
Juan Luis Ordaz, director de Educación Financiera Banamex, recomienda anticipar los gastos y establecer prioridades para evitar que esta temporada provoque un desequilibrio en las finanzas del hogar.
1. Haz cuentas antes de salir de compras
El primer paso es elaborar un presupuesto específico para el regreso a clases.
Haz una lista de todo lo que necesitarás y establece cuánto puedes gastar. No consideres únicamente útiles, uniformes y mochila; incluye también transporte, alimentación, cuotas escolares, actividades extracurriculares y, si es necesario, computadora, tableta u otros dispositivos.
Tener una cifra límite puede ayudarte a distinguir entre lo indispensable y aquello que puede esperar.
2. Antes de comprar, revisa lo que ya tienes
¿Realmente necesitas comprar todo nuevo?
Antes de ir a las tiendas, revisa los materiales del ciclo anterior. Mochilas, calculadoras, reglas, colores, estuches, libretas con hojas disponibles e incluso algunas prendas del uniforme pueden seguir utilizándose.
Reutilizar lo que todavía está en buenas condiciones puede reducir la lista de compras y liberar dinero para otros gastos escolares.
3. Compara precios y no te vayas con la primera oferta
Durante esta temporada abundan las promociones, pero un descuento no necesariamente significa que estés frente al mejor precio.
Compara entre tiendas físicas y plataformas digitales, revisa el precio final y compra con una lista previamente definida. Esto también puede ayudarte a evitar las compras impulsivas.
Si utilizas una tarjeta de crédito, procura que las mensualidades que adquieras puedan pagarse sin comprometer otros gastos de tu presupuesto.
4. Recuerda que los gastos escolares duran todo el año
Uno de los errores que pueden afectar las finanzas familiares es pensar que el gasto termina cuando se compra la lista de útiles.
Durante el ciclo escolar pueden aparecer colegiaturas, cuotas, transporte, materiales adicionales, libros, excursiones, festivales y actividades deportivas o culturales.
Una opción es calcular cuánto podrías gastar durante todo el ciclo y separar periódicamente una cantidad para estos compromisos. Así, cuando llegue el momento de pagar, el desembolso será más manejable.
5. Planea desde ahora los gastos educativos del futuro
La educación también debe verse como una meta financiera de largo plazo.
Si dentro de algunos años llegarán gastos mayores, como preparatoria o universidad, comenzar a ahorrar desde ahora puede disminuir la presión sobre las finanzas familiares.
No es necesario empezar con grandes cantidades. Lo importante es definir una meta, establecer un plazo y convertir el ahorro en una aportación periódica dentro del presupuesto.
6. Busca becas, descuentos y apoyos
Antes de asumir que tendrás que pagar todo de tu bolsillo, investiga qué opciones existen.
Escuelas e instituciones pueden ofrecer becas académicas, deportivas o artísticas, descuentos por pronto pago o beneficios para familias que tienen a más de un hijo inscrito.
También vale la pena revisar convocatorias y apoyos educativos disponibles y conocer con anticipación sus requisitos y fechas de registro.
El regreso a clases también puede enseñar sobre dinero
Esta temporada puede convertirse en una oportunidad para hablar de finanzas con niñas, niños y adolescentes.
Involucrarlos en tareas sencillas, como elaborar la lista de útiles, comparar precios o decidir qué materiales todavía pueden reutilizarse, ayuda a enseñarles conceptos como presupuesto, ahorro y diferencia entre necesidades y deseos.
La clave está en entender que el regreso a clases no es únicamente un gasto de agosto o septiembre. Es un compromiso financiero que se extiende durante buena parte del año.
Por ello, hacer un presupuesto, anticipar gastos y comprar con mayor planeación puede ayudar a que el nuevo ciclo escolar comience sin poner en riesgo otras necesidades de la familia.
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